La UNESCO ha promulgado hace varios años que
el 23 DE ABRIL de cada año es el DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO, con los
objetivos de "fomentar la lectura, la industria editorial y la
protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor".
23.4.13
7.4.13
Sobre la Teoría de la Dependencia
"Relaciones
entre Radicalismo y Teoría de la Dependencia.
Proponemos
un ejercicio de vinculación entre Teoría de la Dependencia y la
racionalización del Yrigoyenismo característica del pensamiento de
Moisés Lebensohn. Para ello, vamos a destacar algunas preocupaciones
principales de aquel hombre político de la Unión Cívica Radical
que actuó en defensa de la República Argentina durante los años
'40 y '50.
En
primer lugar, la importancia que adquiría la Juventud como tronco
del que surgen los proyectos políticos nacionales, independientes,
que perduran en el tiempo. Lebensohn sostenía que la importancia de
los jóvenes radicaba en su cercanía a la tierra, al suelo de
origen, y a la posibilidad de interpretar fielmente los reclamos de
nuevas épocas, asimismo señalaba la necesidad de formar cuadros,
crear confianza, y formar la conciencia de la responsabilidad. Su
mensaje tenía el propósito de movilizar el espíritu revolucionario
de nuevos tiempos y, tras ellos, salvar la Argentina
"eliminando para
siempre la injusticia económica, la insensibilidad social, los
métodos primarios de organización política, la frustración
cultural (del pueblo), liberando a nuestra patria de la presión
internacional y de los factores económicos y sociales que la
configuran. (…) Este es el gran programa del Radicalismo y de la
juventud: Liberar a la patria".1
Notamos
una relación estrecha entre Radicalismo y teoría de la dependencia
en los análisis de Lebensohn sobre la situación argentina en el
contexto del sistema capitalista internacional, dando lugar a aquel
llamamiento profundo
"en momentos en que
cruje la estructura del mundo (…) en que hace crisis el sistema
capitalista; en que insurgen, en todos los horizontes de la tierra,
los pueblos sometidos a dominación colonial; en que las formas del
privilegio internacional luchan por mantener el status quo en todas
las áreas que controlan y sin reparar en medios ni formas".2
En
segundo lugar, el concepto de Lebensohn sobre la función creadora de
la Unión Cívica Radical "fuerza de construcción de la
nacionalidad al servicio del pueblo y de la dignidad humana (…)
dique de contención del privilegio económico, de la oligarquía
nacional y de la penetración imperialista".3
Es
significativo el encuadre ideológico del Radicalismo en el
pensamiento de Lebensohn manteniendo fuertes relaciones con la teoría
de la dependencia en dos aspectos substanciales:
1-
La visión de Lebensohn acerca del rol de América Latina incorporada
desde la colonia a la economía mercantil y luego al capitalismo
internacional; en gran medida coincidente con la posición de André
Gunder Frank en cuanto a la no identificación de la economía de la
región como un modo de producción feudal4;
2-
La importancia que adquieren para Lebensohn como para la teoría de
la dependencia los factores externos como condicionantes del
desarrollo autónomo e independiente de nuestros países.
Este
último aspecto conecta, también, al radicalismo en clave
lebensohniana con el enfoque del sistema - mundo.
Si
bien la raíz ideológica del Radicalismo argentino se encuentra en
el pensamiento liberal y en el panenteismo kraussista de Yrigoyen, la
influencia de Lebensohn es significativa -se enclava en su formación
familiar con las enseñanzas de su padre en el universo del judaísmo
laico, en el jasidismo5-,
en la profundización de una ética humanista y de desprendimiento
material como servicio a "la causa del género humano en el
sentido sanmartiniano" como solía plantear el radical de la
Provincia de Buenos Aires. Por su parte, la teoría de la dependencia
brinda el rigor de análisis necesario para explicar la situación
argentina en el marco de la sujeción de los países latinoamericanos
a tutelaje político.
Otra
preocupación central en el pensamiento de Lebensohn coincidente con
la teoría de la dependencia es la reforma agraria. Esta adquiere un
sentido de lucha política y solución económica y social al
problema del latifundio.
"Las posibilidades
plutocráticas son mayores que las del hombre del campo y éste
retrocede impotente ante precios excesivos que no guardan relación
con los valores de la producción. Así se van reestructurando
latifundios; así las sociedades anónimas continúan absorbiendo
propiedades, así prosigue destruyéndose el vínculo de sangre y el
trabajo que liga al hombre con la tierra en una comunidad forjadora
de bienestar y cultura. Sólo resta a los chacareros el recurso de
aferrarse al predio arrendado en una situación de emergencia que les
concede estabilidad precaria, para eludir los riesgos del nomadismo,
contrario a su voluntad de progreso, a sus esperanzas y deseos".
Las
conexiones están presentes, la preocupación planteada por la teoría
de la dependencia en relación al tema agrario y los modos en que
penetra el imperialismo por medio de las oligarquías locales
expresadas en la producción latifundista confluyen en observaciones
comunes auque la matriz epistemológica de ambas perspectivas pueda
mostrar ciertos desencuentros.
En
resumen: Las relaciones entre la teoría de la dependencia y el
pensamiento de Lebensohn -también vigente- brindan un marco
conceptual y de análisis de la realidad actual que permiten la
difusión y el debate de ideas para nuevos tiempos."
(...)
1
Lebensohn,
Moisés "El primer deber es defender el programa";
discurso inaugural del IX Congreso de la Juventud Radical de la
Provincia de Buenos Aires, Mercedes, 8 de septiembre de 1951.
Pensamiento
y acción,
p.153.
2
Lebensohn, M. Op. Cit p.153.
3
Lebensohn, M. Op. Cit. 151.
4
Dos
Santos 2002
5
Alvarez Guerrero, Osvaldo (1992): Las máscaras del poder. Buenos
Aires, Centro editor de América Latina, tomo 1, pp. 47 a 53.
6
Lebensohn, Moisés Op. Cit. P. 81
Fuente:
DUARTE, Miguel Angel (2006): "Consideraciones sobre la Teoría de la Dependencia". Teoría Política, Prof. Theotonio Dos Santos, Doctorado en Ciencia Política, Centro de Estudios Avanzados, Universidad Nacional de Córdoba.
2.4.13
A 31 años de la Guerra de Malvinas!
A 31 años de la Guerra de Malvinas: como siempre, repudiamos las guerras por considerarlas el 'Mal Absoluto'. En homenaje a los ex combatientes y a los caidos en Malvinas asumimos el compromiso de construir nuestra soberanía desde la educación y la memoria. Por la Vida y la Paz. Las Malvinas son argentinas !!!
mad.miguelduarte@gmail.com
27.3.13
El Blog de LibrosEnRed: Elogio de la palabra precisa
El Blog de LibrosEnRed: Elogio de la palabra precisa: Una sintaxis determinada, una forma de unir oraciones entre sí; el modo de suceder párrafos; por supuesto que las ideas de fondo y los temas...
20.3.13
20 de marzo Día internacional de la Felicidad. ONU
20
de Marzo: Día internacional de la Felicidad, declarado en 2012 por
la Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas!
ONU:
"la felicidad y el bienestar son objetivos y aspiraciones
universales en la vida de los seres humanos de todo el mundo"
Que
la búsqueda de la felicidad y el bienestar guíen "los
objetivos de las políticas públicas" (ONU)
"Que
se aplique al crecimiento económico un enfoque más inclusivo,
equitativo y equilibrado ...” (ONU)
“...que
promueva el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza, la
felicidad y el bienestar de todos los pueblos" (ONU)
17.3.13
Praxis política en tiempos de redes virtuales
Praxis política en tiempos de redes virtuales.
"Consideramos
que la praxis política es una síntesis de acción y reflexión, y
que en la actualidad se manifiesta de manera clara tanto en el mundo
real cuanto en el mundo virtual, en relación dialéctica. En
efecto, las redes sociales facebook y twitter conectadas a los blogs
permiten una difusión mucho mayor de ideas y políticas que los
medios tradicionales. Esto se debe a que las redes sociales tienen
mayor plasticidad, razón por la cual deben ser utilizadas con más
intensidad para la educación, la investigación científica, y
lógicamente la organización política de ciudadanas y ciudadanos.
En ese sentido, nuestro aporte al trabajo de investigación serviría para resaltar el impacto de
la Municipalidad de Córdoba en el mundo virtual desde la perspectiva
de quienes se interesan en la política más allá de la prestación
de servicios con mayor o menor eficiencia.
Consecuentemente,
buscaremos los nudos centrales de debates aún no resueltos como
aquellos que se presentan de manera contradictoria en las
declaraciones de los principales funcionarios políticos quienes
suelen diferenciar la gestión pública de la política; la política
de las ideologías; la comunicación de la política; y
recurrentemente los derechos humanos de los principales roles del
Estado".
Fuente: DUARTE, Miguel Angel -Investigador- (2012): Tendencias que configuran la praxis política
en tiempos de redes virtuales. En Proyecto "A" de Investigación aprobado
por la Universidad Nacional de Córdoba: "La
participación ciudadana en las redes sociales y portales digitales:
el caso del Municipio de la Ciudad de Córdoba", dirigido por el Dr. Gustavo Fernández
Suárez y Co Dirigido por la Mter. Claudia Dorado.
12.3.13
Hegemonía en Gramsci
“Acerca
del concepto de Hegemonía en Gramsci”. Por Miguel Duarte
I. Introducción.
La
noción de hegemonía constituye un tema central en el andamiaje
teórico político de uno de los autores más importantes del
marxismo italiano: Antonio Gramsci. Al abordar el concepto abre el
debate en torno a distintas interpretaciones teórico – prácticas
que son reveladoras de la trascendencia de un paradigma que a pesar
de los cambios en el mundo, respecto de su tiempo, mantiene vigencia
como marco teórico y práctico en el abordaje de la política. El
estudio de la obra de Gramsci constituye para muchos intelectuales un
acercamiento al pensamiento de un clásico toda vez que ha sabido
interpretar el mundo de su propio tiempo y sus teorías sirven para
comprender la realidad incluso de nuestro tiempo. Entonces nos parece
relevante la tarea de aproximarnos al pensamiento Gramsciano con el
propósito de aportar a la construcción de modelos alternativos a
los que se imponen en la fase globalizada del capitalismo tal como se
presenta en nuestra realidad. A efectos de lograr claridad proponemos
indagar sobre el significado del término hegemonía; en segundo
lugar, vamos a abordar el concepto desarrollado por Gramsci; luego
realizamos algunas reflexiones sobre la vigencia de la hegemonía
gramsciana en la actualidad. Las palabras finales están orientadas
por inferencias e interrogantes que motivan análisis posteriores
enmarcados en el corpus teórico – práctico que nos brinda el
autor.
II. Acerca del
significado del término Hegemonía.
Si
indagamos sobre los sinónimos que posee la palabra hegemonía nos
encontraremos, entre otros, con los siguientes términos: supremacía,
predominio, superioridad, preponderancia, preeminencia, dominación,
ascendencia, dominio.
Ahora bien, si pretendemos conocer la procedencia del término,
encontraremos que la
palabra hegemonía es de orígen griego y significa ‘dirección
suprema’, se recurría a su uso para indicar “el poder absoluto
conferido a los jefes de los ejércitos, llamados justamente egemoni,
o sea guías”1.
Luciano Gruppi2
explica que la raíz de la palabra hegemonía se encuentra en la
palabra griega eghesthai,
cuyo significado es “conducir”, “ser guía”, “ser jefe”;
ó también, sostiene que resulta probable su procedencia del verbo
eghemoneno
cuyo
significado es “guiar”, “preceder”, “conducir” del cual
deriva “estar al frente”, “comandar”·, “gobernar”. En
un mismo sentido para Federico Polleri3
una definición tradicional “refiere a la dirección política o
dominación
especialmente
en las relaciones entre los Estados”; mientras que para Belligni4
indica una “capacidad de dirección intelectual y moral”. Sobre
su significado en la Grecia antigua Luciano Gruppi destaca que por
“eghemonia
el antiguo griego entendía la dirección suprema del ejército”5,
se trataba entonces de un término utilizado estrictamente en el
lenguaje militar. Los griegos usaban el término Egemone
cuando se referían al conductor, ó guía, ó también al que
comandaba el ejército6.
Respecto a la función dirigente que se desprende del término
hegemonía, siguiendo a Gruppi, decimos que “En el tiempo de la
guerra del Peloponeso, se habló de la ciudad hegemónica, a
propósito de la ciudad que dirigía la alianza de las ciudades
griegas en lucha entre sí”7.
El concepto de hegemonía también fue utilizado desde finales del
siglo XIX por el movimiento comunista internacional y hacía
referencia a la lucha revolucionaria estratégica iniciada por el
movimiento obrero que necesitaba sumar a los campesinos y otros
estratos sociales subalternos8.
En “Las antinomias de Antonio Gramsci”, Perry Anderson9
pone en evidencia que el término hegemonía fue usado con
anterioridad
“El término
gegemoniya (hegemonía) fue una de las consignas políticas
más cruciales en el movimiento socialdemócrata ruso a partir de
finales de 1890 y hasta 1917. La idea que codificaba empezó a
aparecer por primera vez en los escritos de Plejánov en 1883-84,
donde instaba a la necesidad imperativa de que la clase obrera rusa
declarara una guerra política en contra del zarismo y no meramente
una guerra económica contra sus patronos”
Por su
parte Lenin ya había empleado el concepto refiriéndose a la
cuestión más estrictamente política que se orientaba en el sentido
de la ‘alianza de clases’10
En cuanto al uso del término hegemonía
realizado por Gramsci refiere a “una expresión de la dominación,
pero desde un ‘complejo entrecruzamiento de fuerzas políticas,
sociales y culturales”11,
que se diferencia del dominio en tanto en cuanto este se expresa “en
formas directamente políticas y, en tiempos de crisis,
coercitivas”12.
Así vemos que un rasgo característico del concepto de hegemonía en
Gramsci es su amplitud dado que se presenta “como algo que opera no
sólo sobre la estructura económica y la organización política de
la sociedad, sino además, específicamente, sobre el modo de pensar,
sobre las orientaciones teóricas, y hasta sobre el modo de
conocer”13.
Citas:
1
Belligni, Silvano (1995: 747).
2
Gruppi, Luciano (1978).
3
Polleri, Federico (2003).
4
Belligni, Silvano (1995:
747).
5
Luciano Gruppi (1978).
6
Luciano Gruppi (1978).
7
Luciano Gruppi (1978).
8
Anderson (1977) y Loyola
Díaz y Martínez Assad (1985), citados en Thwaites
Rey (1994).
9
Anderson, Perry (1977)
10
Thwaites Rey (1994)
11
Polleri, Federico (2003)
12
Polleri, Federico (2003)
13
Gruppi, Luciano (1978)
Fuente: DUARTE, Miguel Angel (2006): “Acerca
del concepto de Hegemonía en Gramsci”. Mar del Plata, Ponencia en las VI Jornadas Nacionales de Filosofía y Ciencia Política, Facultad de Derecho - Depto. de Cs. Políticas y Sociales, 15 al 18 de noviembre.
2.3.13
Partidos, elecciones y comunicación política.
V.
Partidos, elecciones y comunicación política.
“Nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de una utopía contraria, una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otro hasta la forma de morir, donde de verdad sea posible el amor y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan, por fin y para siempre, una nueva oportunidad”.
Constituye un error -muy extendido- ver la política parcialmente, sin conexiones. En la confusión de los tiempos políticos actuales resulta difícil establecer linealmente los parámetros que llevan a la formación de una clase dirigente representativa, con capacidad para resolver conflictos en sociedades cada vez más complejas, enérgica en la defensa de los intereses nacionales y digna de confianza. Se necesita claridad para impulsar los cambios ya que estos no deben fundamentarse en el rechazo a la política sino en imprimirle el sentido ético que la define como actividad humana. Para profundizar una política democrática, más inclusiva, que penetre los espacios públicos y promueva el bienestar general, hace falta producir cambios desde la educación ciudadana.
“Nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de una utopía contraria, una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otro hasta la forma de morir, donde de verdad sea posible el amor y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan, por fin y para siempre, una nueva oportunidad”.
Cien
años de soledad
Gabriel
García Márquez
Constituye un error -muy extendido- ver la política parcialmente, sin conexiones. En la confusión de los tiempos políticos actuales resulta difícil establecer linealmente los parámetros que llevan a la formación de una clase dirigente representativa, con capacidad para resolver conflictos en sociedades cada vez más complejas, enérgica en la defensa de los intereses nacionales y digna de confianza. Se necesita claridad para impulsar los cambios ya que estos no deben fundamentarse en el rechazo a la política sino en imprimirle el sentido ético que la define como actividad humana. Para profundizar una política democrática, más inclusiva, que penetre los espacios públicos y promueva el bienestar general, hace falta producir cambios desde la educación ciudadana.
En
ese sentido los procesos electorales constituyen un momento muy
fértil para impulsar el debate y profundizar la cultura democrática
participativa, aunque esto no siempre se vea reflejado en los
resultados de las elecciones.
En
una democracia consolidada y madura el proceso electoral supone la
presentación de plataformas de gobierno elaboradas con la
participación ciudadana en el seno de los partidos y luego, el
análisis minucioso de las propuestas por el conjunto de la sociedad.
Asimismo,
los ciudadanos antes de elegir representantes deben evaluar las
gestiones de gobierno; el desempeño de los principales partidos de
oposición en su rol de control y también los procesos alternativos
gestados por los partidos más chicos ó que actúan en las
periferias del poder.
Sin
embargo eso no ocurre y proliferan los llamados de atención sobre la
deformación del sistema democrático, tal es el propósito del
párrafo que sigue:
“Una de las
grandes paradojas actuales es que, aunque la democracia electoral
progresó en términos globales, el ejercicio real de la soberanía
popular nunca fue tan ultrajado. Para algunos de sus promotores, la
democracia electoral sólo tiene sentido si preserva los intereses
socioeconómicos de los grupos dominantes en el marco de alternancias
políticas vaciadas de toda idea de transformación social y
económica. Esta es la razón por la que frecuentemente se amenaza o
se sofoca toda lucha que aspire a un orden político, económico y
social diferente, opuesto a una democracia mutilada” (ACHCAR y
otros, 2003: 71).
Las
expectativas populares ante la democracia naciente en la década del
´80 incluían la ilusión de participar de manera efectiva en la
vida política y las campañas electorales constituían momentos
apropiados para ocupar en plenitud los espacios públicos (salida de
fábricas, plazas, actos callejeros espontáneos, contacto personal
entre el pueblo y sus dirigentes en visitas casa por casa, en clubes
deportivos, organizaciones vecinales, cámaras empresarias, etc.)
discutiendo ideas, presentando propuestas, y expandiendo de manera
admirable la “mística” militante.
Pero
a medida que avanzó la década de los ´90 las campañas fueron
adquiriendo mayor complejidad y especialización, así la
videopolítica se convirtió en el marco excluyente de toda
presentación de candidatos, generando fuertes transformaciones
políticas tanto en cuanto “(…) crea la ilusión de la inmediatez
[y] transforma la democracia representativa en democracia de opinión”
(SARLO, 1995).
Ello
ocurrió en un marco de creciente deterioro de las capas medias y
bajas que se alejan de la corriente principal de la sociedad hasta
ser excluidos de la misma y sin posibilidades de reinserción.
Con
el impulso de la globalización, promotora de la libre competencia,
como marco de referencia ¿qué implicancias tiene para los
ciudadanos el desarrollo de una democracia de opinión?
La
cuestión se explica a través de la relación entre medios de
comunicación, política y ciudadanos. En relación a los medios de
comunicación, Guinsburg (2001: 28) explica:
“Las bondades de
la libre competencia se muestran distorsionadas. La experiencia de
(más de una década) de globalización demuestra que dicha
competencia, feroz en un principio, culmina en acuerdos, alianzas y
fusiones que propenden al monopolio y al oligopolio, al apoderamiento
de todo un circuito que se inicia en la propiedad de la tecnología,
continúa con la producción, sigue con la acumulación de medios y
factores de comercialización y registra una directa incidencia en
las tendencias comunicacionales a la manipulación de la opinión y
banalización y degradación de pautas culturales. No es de extrañar,
entonces, que los ‘globalizados’ confundan su propia identidad,
empobrezcan su idioma cotidiano, diluyan sus legítimos focos de
interés y resignen su escala de valores”.
Al
tiempo que los medios de comunicación acrecientan su poder en la
construcción de significados, los comunicadores asumen un rol
preponderante de mediación y representación de intereses diversos y
también contradictorios.
En
tal sentido, es común observar que mientras las pautas publicitarias
anuncian los beneficios que dejan al país, por ejemplo, empresas de
servicios telefónicos, se debate “con presunta responsabilidad”
en un mismo programa -dedicado a temas políticos y de interés
general- sobre la defensa de los derechos de los consumidores y las
virtuales violaciones de las relaciones contractuales por parte de
las empresas que quebrantan la buena fe de sus usuarios causándoles
constantes perjuicios. Luego vendrá el espacio dedicado a dirigentes
políticos que debaten con vehemencia sobre los atributos de la
democracia poniendo énfasis en la defensa de los derechos políticos
y sociales y la proyección del desarrollo nacional. Todo puede
ocurrir en el transcurso de 15 o 20 minutos en que los
telespectadores, confundidos, esperan como respuesta la solución a
los problemas sociales más sentidos: mejorar la calidad en las
prestaciones públicas de salud y educación, achicar genuinamente
los altos índices de desempleo y terminar con la inseguridad.
Situaciones
similares se viven a diario porque han operado fuertes
transformaciones en los escenarios políticos que pasan de las calles
y plazas a los estudios de televisión. Beatriz Sarlo (1995: 74)
explica el fenómeno de la siguiente manera:
“La videopolítica
define un nuevo tipo de acontecimiento público especialmente creado
para integrarse en su continuum. La televisión no se limita a
registrar aquello que la política le muestra siguiendo sus propias
regulaciones. Por el contrario, de manera cada vez más evidente, la
política monta el acontecimiento para que éste se registre en la
televisión, hasta el punto en que muchos acontecimientos políticos
son producidos sólo para ocupar un lugar en la videoesfera”.
Cabe
afirmar entonces que la participación ciudadana se ve impedida por
un lado, debido a las malas prácticas partidarias: el internismo, la
confusión ideológica, la pérdida de sus funciones integradoras y
orientadoras, y por otro, debido a las exigencias que impone la
televisión respecto a la imagen de los candidatos y a la promoción
de discursos neutrales ó híbridos en contenidos alternativos, de
tal modo que el diseño de la competencia electoral divorcia al
pueblo de los representantes. Ambas tendencias concurren a una
marcada personalización de la política que –entre otras
consecuencias- debilita las organizaciones partidarias.
El
internismo se manifiesta en las constantes peleas por territorios,
cargos o posicionamientos que conducen a la deslegitimación de las
organizaciones políticas partidarias toda vez que la faz
arquitectónica –creadora, de construcción, de diseño
institucional y estrategias de futuro- sucumbe ante el predominio de
la faz agonal –de permanente lucha por el poder.
Por
otra parte, el marketing político sugiere que en el diseño de
estrategias de posicionamiento y captación de electores se recurra a
un conjunto de herramientas manejadas por especialistas: encuestas y
sondeos de opinión, campañas publicitarias, cambios de imagen,
elaboración de discursos, organización de eventos; con el propósito
de brindar mayor previsibilidad a la política.
Tal
previsibilidad es ajena a la política, más aún si ésta es
democrática, lo que implicaría participación popular, debate,
disensos y consensos permanentes. En efecto, Martín Plot (2003: 19)
lo explica utilizando la noción de kitsch político cuando dice:
“La política
democrática, al igual que el arte, siempre tuvo que aceptar, de modo
más o menos explícito, la permanente presencia de una incertidumbre
que es irreductible. Lo que ocurre con la política contemporánea es
que la visibilidad constante que acecha a las acciones públicas –que
surge de la omnipresencia actual de la televisión y otros medios de
comunicación- junto con la generalización, tanto en la Argentina y
los Estados Unidos como en muchas otras naciones del mundo, de la
aceptación de las reglas de juego democráticas como el único modo
legítimo de resolver conflictos, ha cambiado radicalmente las
condiciones de la política. Esto ha hecho que los actores políticos
se hayan abocado desesperadamente a tratar de encontrar nuevos modos
de evitar ‘sorpresas’, autolimitando sus acciones (…)”.
Es
evidente que con el predominio de la televisión como medio de acceso
a la mayor cantidad de potenciales electores, aumenta
considerablemente el costo de las campañas que sirven más para
confundir sobre los proyectos prioritarios antes que a transparentar
sobre quienes los encarnan.
Fuente: DUARTE, Miguel Angel (2008): "Claves para el fortalecimiento de los
partidos políticos".
En FERNANDEZ SUAREZ, Edgar G. -comp- (2008): Reforma Politica, comunicacion y participacion ciudadana. Reflexiones para el debate.
Córdoba, Ediciones Esmeralda. ISBN: 978-987-24230-0-1.
1.3.13
Notas sobre el sistema político argentino
VII. Argentina: “Del
éxtasis a la agonía”.
La Bersuit en su popular
canción “La argentinidad al palo” además de destacar que la
Argentina tiene “las minas más lindas del mundo...” dice también
“Del éxtasis
(28)
a la agonía
(29)
/ oscila nuestro historial / podemos ser lo mejor, o también lo
peor, / con la misma facilidad (...)”. Esta canción caracteriza
con suficiente claridad a los argentinos y los fluctuantes cambios de
humor -entre lo que se conserva y lo que cambia o muta-, que se ven
reflejados en el deporte, la cultura, y también en relación a la
política.
Durante los últimos 28
años de vida democrática se han observado los movimientos
pendulares de la clase dirigente con actitudes complacientes por
parte de la ciudadanía a la hora de emitir los sufragios. Algunos
ejemplos sirven para comprobar lo dicho:
1. La terminología
acuñada para caracterizar -irónica y despectivamente- a
representantes públicos de bajas cualidades éticas y a
instituciones como las Legislaturas y el Congreso de la Nación, como
son entre otros: “mano de yeso”, “banelquización”,
“borocotización”, “transfuguismo”, y el infaltable
“diputrucho” que sin legitimidad alguna suplantó a un Diputado
de la Nación ausente en una sesión de la Cámara baja.
2. En relación al voto
también encontramos un interesante glosario: “voto escondido”,
“voto cuota”, “voto en cadena”, “voto cliente”, “voto
bronca”, forman parte del mismo. Incluso ante la implementación
del Sistema de Boleta Unica en elecciones municipales se recurrió a
la práctica nociva de sacar fotos con celulares para tomar la imagen
en el momento en que cada sufragante emite su voto y con ese
comprobante recibir la “paga”; luego del escrutinio con los
resultados oficiales publicados, quedó reforzada la sensación de
desencanto en un terreno político abonado por experiencias de nula o
muy baja calidad ciudadana y democrática. Pero vale decir que a
partir de esa experiencia se tomaron recaudos suficientes en las
elecciones que siguieron y no han habido nuevas denuncias sobre
prácticas similares.
Con voluntad política
por parte de los gobiernos responsables de conducir los procesos
electorales con transparencia se logran superar todas las
disfunciones del sistema electoral y las prácticas nocivas de la
vida democrática.
Si bien lo dicho muestra
algunas características de las prácticas político electorales en
Argentina, cabe preguntarnos ¿cuáles son las fortalezas y
debilidades del sistema político argentino? En primer lugar,
siguiendo a Portantiero, entendemos por sistema político
"un
conjunto de instituciones y procesos políticos, gubernamentales y no
gubernamentales, desempeñados por actores sociales constituidos como
tales y dotados de una cierta capacidad de poder. (...) Todo sistema
político incluye interacciones entre gobernantes y gobernados en el
interior de una cultura política determinada, (...) es el lugar
donde operan las mediaciones entre lo que llamamos la sociedad civil,
como distribución de poderes posicionales, indirectos entre los
grupos (...) y lo que llamamos sociedad o Estado político, como sede
donde la coacción es institucionalizada y el poder se transforma en
autoridad" (30).
El sistema político
argentino, a modo de enlace o como cauce de comunicación entre
sociedad civil y Estado, revela en su seno dos mediaciones que se han
manifestado como tendencias contradictorias como son: la que expresan
los partidos políticos, y las que se exteriorizan desde los
intereses corporativos.
La tendencia
corporativista históricamente ha sido muy fuerte en la Argentina y
ha tenido resultados muy eficaces en la definición de políticas
públicas y en materia de políticas de Estado; mientras que los
partidos políticos y el sistema de partidos aun con fortalezas en
tiempos democráticos fue sumergido incluso con prohibiciones durante
las dictaduras militares.
En la actualidad el
sistema político argentino reúne fortalezas y debilidades, a saber:
FORTALEZAS
|
DEBILIDADES
|
1,
ESTABILIDAD INSTITUCIONAL.
2.
CONSTITUCIÓN Y MARCO JURÍDICO.
3.
PARTIDOS POLÍTICOS NACIONALES.
4.
GOBIERNO NACIONAL FUERTE CON ALTA LEGITIMIDAD.
|
1.
CLIENTELISMO POLÍTICO.
2.
INOBSERVANCIA DE NORMAS.
3.
OPACIDAD DEL SISTEMA DE PARTIDOS.
4.
OPOSICIONES DESARTICULADAS Y DÉBILES.
5.
PARTIDOS POLÍTICOS DÉBILES.
|
Fuente:
DUARTE; Miguel Angel -comp- (2012): Más
allá de las urnas. Políticas públicas de integración social en el
siglo 21.
Editorial Académica Española, ISBN
978-3-659-05099-2.
26.2.13
Entrevistas 2.15 y un lema de cierre
Ayer, conversando con mi amigo Pablo Riberi -entre otros temas- sobre el uso de las redes sociales, me presentó el blog 'Saber derecho. Algo sobre teorías y prácticas del derecho' de Gustavo Arballo.
Me gustó puntualmente el Cuestionario16 con el que también Pablo fue entrevistado. Dicho cuestionario es tomado del famoso "Cuestionario Proust", y como comenta Arballo en su blog: "... resulta una versión para juristas. O sea, más
parroquialista, más corta. La idea es trabajar sobre 16 consignas que
indagan sobre aspectos biográficos y de opinión, y repetir, exactamente
las mismas preguntas, a diferentes hombres y mujeres de derecho".
Obviamente, decidí copiar la iniciativa adaptada a mi blog y a temas de ciencia política.
Proust y el Cuestionario.
Tiempo atrás he publicado en mi página de facebook El Cuestionario de Marcel Proust (1871-1922), quien fuera un escritor francés, autor de En busca del tiempo perdido.
El cuestionario:
"1. ¿El principal rasgo de mi carácter?
2. ¿La cualidad que deseo en un hombre?
3. ¿La cualidad que prefiero en una mujer?
4. ¿Lo que más aprecio en mis amigos?
5. ¿Mi principal defecto?
6. ¿Mi ocupación preferida?
7. ¿Mi sueño de dicha?
8. ¿Cuál sería mi mayor desgracia?
9. ¿Qué desearía ser?
10. ¿Dónde desearía vivir?
11. ¿El color que prefiero?
12. ¿La flor que prefiero?
13. ¿El pájaro que prefiero?
14. ¿Mis autores preferidos en prosa?
15. ¿Mis poetas preferidos?
16. ¿Mis héroes de ficción?
17. ¿Mis heroínas de ficción?
18. ¿Mis compositores preferidos?
19. ¿Mis pintores predilectos?
20. ¿Mis héroes de la vida real?
21. ¿Mis heroínas históricas?
22. ¿Mis nombres favoritos?
23. ¿Qué detesto más que nada?
24. ¿Qué personajes históricos desprecio más?
25. ¿Qué hecho militar admiro más?
26. ¿Qué reforma aprecio más?
27. ¿Qué dones naturales quisiera tener?
28. ¿Cómo me gustaría morir?
29. ¿Estado presente de mi espíritu?
30. ¿Hechos que me inspiran más indulgencia?
31. ¿Mi lema?"
2. ¿La cualidad que deseo en un hombre?
3. ¿La cualidad que prefiero en una mujer?
4. ¿Lo que más aprecio en mis amigos?
5. ¿Mi principal defecto?
6. ¿Mi ocupación preferida?
7. ¿Mi sueño de dicha?
8. ¿Cuál sería mi mayor desgracia?
9. ¿Qué desearía ser?
10. ¿Dónde desearía vivir?
11. ¿El color que prefiero?
12. ¿La flor que prefiero?
13. ¿El pájaro que prefiero?
14. ¿Mis autores preferidos en prosa?
15. ¿Mis poetas preferidos?
16. ¿Mis héroes de ficción?
17. ¿Mis heroínas de ficción?
18. ¿Mis compositores preferidos?
19. ¿Mis pintores predilectos?
20. ¿Mis héroes de la vida real?
21. ¿Mis heroínas históricas?
22. ¿Mis nombres favoritos?
23. ¿Qué detesto más que nada?
24. ¿Qué personajes históricos desprecio más?
25. ¿Qué hecho militar admiro más?
26. ¿Qué reforma aprecio más?
27. ¿Qué dones naturales quisiera tener?
28. ¿Cómo me gustaría morir?
29. ¿Estado presente de mi espíritu?
30. ¿Hechos que me inspiran más indulgencia?
31. ¿Mi lema?"
Entrevistas 2.15 y un lema de cierre.
Mi propuesta se denomina Entrevistas 2.15 y un lema de cierre. Me propongo publicar semestralmente dos entrevistas entrelazadas.
24.2.13
Neoliberalismo y Consenso de Washington
Algunos dirigentes de la oposición en Argentina actual, sostienen que las ideologías, o los parámetros derecha - izquierda, no deben tener relevancia en pos de detener las medidas populistas del gobierno nacional. No comparto tal perspectiva y creo que es importante recordar algunas líneas que he escrito en un libro publicado en 2004 por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba.
El
Neoliberalismo y los imperativos del Mercado.
"Para indagar sobre el surgimiento del
neoliberalismo podemos encontrar sus orígenes en la segunda
postguerra mundial como una reacción contraria al Estado de
Bienestar, tanto desde el punto de vista teórico como político.
En 1944 Friederich Auguste von Hayek escribe “Camino de
Servidumbre” en cuyo texto destaca el ataque a cualquier limitación
de los mecanismos del Mercado por parte del Estado y, por otra parte,
al Laborismo inglés en vísperas de las elecciones generales de 1945
en Inglaterra. (13) Luego, en 1947, en Mont Pélerin Suiza, Hayek
convoca a los adversarios del Estado de Bienestar europeo y a los
enemigos del New Deal y fundan la Mont Pelerin Society, foro
intelectual y político de difusión del liberalismo en el ámbito
internacional, junto a von Mises y Frank H. Knight entre otros. (14)
El propósito de esa sociedad era combatir el Keynesianismo y
el Solidarismo e ir preparando las bases de un capitalismo
duro y libre de reglas, para ellos la desigualdad era un valor
positivo.
Frente a la caída del modelo económico en 1973, los
neoliberales afirman que “las raíces de la crisis estaban
localizadas en el poder excesivo y nefasto de los sindicatos y, de
manera más general, del movimiento obrero, que había socavado las
bases de la acumulación privada con sus presiones reivindicativas
sobre los salarios y con su presión parasitaria para que el Estado
aumentase cada vez los gastos sociales”. (15)
Desde el neoliberalismo sostenían un Estado con la fortaleza y la
capacidad de quebrar el poder de los sindicatos y, en el control del
dinero, limitar los gastos sociales y las intervenciones económicas.
La meta principal de cualquier gobierno debería ser la estabilidad
monetaria, así consideraban necesaria la disciplina presupuestaria,
la contención del gasto social, restauración de una tasa natural de
desempleo, y reformas fiscales para incentivar a los agentes
económicos.
Cabe destacar que para el Doctor en Derecho y
Ciencia Política de la Universidad de Viena y Premio Nobel de
Economía en 1974, Friederich von Hayek, la idea de justicia social
es incoherente ya que no puede lograrse a través del Estado. Es
preciso fomentar la Propiedad (la posesión de un hogar, la
participación de accionistas en las empresas) como modo de
garantizar la participación en el sistema de mercado. El movimiento
ascendente en la escala social –la movilidad social- debe abrirse a
todos aquellos que tengan voluntad de éxito y determinación de
competir.
Acerca
de las ideas del neoliberalismo (y tomando distancia de las mismas),
en la tercera vía, Giddens anota las siguientes: - el centro que
expresa con mayor nitidez las bondades de la civilización moderna es
la Empresa capitalista; - la principal garantía de libertad
individual y solidaridad social es un sistema de mercado competitivo;
- la clave del éxito de la democracia en el contexto del estado
mínimo es el individualismo económico; - el Gobierno debe tener una
función sumamente restringida; - el principal objetivo del Gobierno
es asegurarse de que el mecanismo que regula la producción de bienes
y servicios continúe funcionando. (16)
El
Consenso de Washington.
Las
ideas neoliberales penetraron las dimensiones discursivas, culturales
y políticas, en la más extensa amplitud del arco de partidos
políticos y se ven reflejadas en las propuestas de los más diversos
programas de gobierno. En este sentido, el Fondo Monetario
Internacional y el Banco Mundial asumen un rol predominante
condicionando políticas y ejerciendo la evaluación y el seguimiento
a los procesos de construcción del “modelo” en los debilitados
Estados nacionales.
Sobre
finales de los años ´80 las instituciones surgidas en Bretton Woods
convocaron a economistas y académicos a elaborar un documento que,
luego, fue denominado “Consenso de Washington” y se convirtió en
la agenda político-económica que ellas establecieron como paradigma
dominante confiando en que el Consenso y el proceso globalizador
aumentarían el crecimiento económico y disminuirían la pobreza y
la inseguridad. El documento (17) contenía los siguientes puntos:
1)
establecer una disciplina fiscal;
2)
priorizar el gasto público en educación y salud;
3)
llevar a cabo una reforma tributaria;
4)
establecer tasas de interés positivas determinadas por el mercado;
5)
lograr tipos de cambio competitivos;
6)
desarrollar políticas comerciales liberales;
7)
una mayor apertura a la inversión extranjera;
8)
privatizar las empresas públicas;
9)
llevar a cabo una profunda desregulación; y
10)
garantizar la protección de la propiedad privada.
Si bien este documento no fue producto del debate
de representantes de los Estados nacionales o la comunidad
internacional, ha condicionado las políticas nacionales
principalmente en los países de América Latina en los que se
acentuaron las desigualdades socio-económicas, el desempleo y la
pobreza, en un marco de corrupción estructural sin precedentes.
Las
ideas y herramientas del neoliberalismo por un lado, y la
globalización en cuanto proceso económico por otro, pueden
considerarse estrechamente vinculados. En tanto proceso gestado en
esa matriz ideológica, la globalización, también, es vista como
una estrategia política del capital internacional para superar la
crisis del capitalismo.
Pero
no caben dudas que se trata de un proceso de transformación del
espacio y tiempo que acompaña la revolución de las comunicaciones y
la extensión de la tecnología informática en el marco de una
profunda reorganización institucional y de redefinición del Estado
que marca la tendencia a una nueva configuración del orden
internacional en el siglo XXI."
Citas:
(13)
Sader, Emir y Gentili, Pablo (comps.) “La trama del neoliberalismo.
Mercado, crisis y exclusión social”, Clacso – Eudeba, Buenos
Aires, 1999
(14)
Sader, Emir y Gentili, Pablo (comps.) op. cit.
(15)
Sader, Emir y Gentili, Pablo (comps.) op. cit.
(16)
Giddens Anthony, op. cit. pág. 43
(17)
Dallanegra Pedraza, Luis, “El Consenso de Washington de 1989”,
elaboración en base al documento del Banco Mundial, en la web.
Fuente: DUARTE, Miguel A. (2004): "Neoliberalismo, transformación del Estado y
Responsabilidad Social". En FERNANDEZ SUÁREZ, Edgar G. -comp.- (2004): La salida del Laberinto Neoliberal, la búsqueda de Vías políticas alternativas. Córdoba, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Córdoba y SIMA Editora. Pp. 79-93.
19.2.13
El Arte de Gobernar ...
"VI. El arte de
gobernar.
Los gobiernos deben
trabajar con vocación transformadora, convicciones y
responsabilidad, atributos del arte de gobernar que no se visualizan
de manera corriente en la actualidad. Como parte de las
contradicciones y confusiones de la época actual se ha escuchado
decir a gobernantes con roles principales a escala local, provincial
o nacional, que no hacen política, o que sólo les importa la
gestión, en síntesis tratando siempre de despegar sus protagonismos
de aquello que la opinión pública observa como oscuro o hecho a
espaldas de la gente. Con sus expresiones lejos de legitimar
gobiernos, abonan más en contradicciones que resultan de enunciados
falsos y obviamente concluyen en pronunciamientos falsos. Por ello, con el animo de
aclarar el significado de gobernar, proponemos los siguientes
enunciados sintéticos:
1. Gobernar
es hacer política. Hacer política es
imaginar y proyectar el futuro de una comunidad. La política implica
el despliegue de sus faces: agonal y arquitectónica. Lo agonal se
expresa en la construcción de poder, articulando acciones concretas
entre el partido de gobierno, los partidos de oposición, más un
amplio abanico de alianzas con fuerzas políticas, sociales,
económicas y culturales que dinamizan la realidad. Lo arquitectónico
se manifiesta en el proyecto político, ¿Qué queremos hacer?, ¿con
quiénes lo vamos a hacer?, ¿con qué recursos contamos?, ¿Cómo
avanzamos para obtener los resultados esperados? Se trata de formular
y diseñar las políticas públicas prioritarias para la Ciudad, la
Provincia y la Nación.
2. Gobernar
es ampliar espacios de participación. El espacio público se
fortalece involucrando a los vecinos en los procesos de toma de
decisiones, generando mecanismos de participación para la resolución
de problemas concretos. Quienes tienen la responsabilidad de gobernar
deben tener la capacidad de articular intereses, demandas, y
propuestas de distintos sectores de la vida en sociedad.
3. Gobernar
es administrar. Administrar implica
trabajar con una orientación política clara y con equipos
técnicamente idóneos para llevar adelante las actividades de la
organización estatal en sus diferentes ámbitos: local, provincial,
regional, o nacional.
4. Gobernar
es comunicar. La comunicación es clave
en la actualidad. Cada Ciudad, Provincia o Región tienen una
identidad y el mensaje surge de esa identidad colectiva. Hacer
públicas las políticas y principalmente los problemas de la
sociedad, ofrece a ciudadanas y ciudadanos los elementos necesarios
para motivar a la participación y al diálogo en la búsqueda de
consensos proyectivos."
Fuente:
DUARTE; Miguel Angel -comp- (2012): Más
allá de las urnas. Políticas públicas de integración social en el
siglo 21.
Editorial Académica Española, ISBN
978-3-659-05099-2.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
