12.3.13

Hegemonía en Gramsci

“Acerca del concepto de Hegemonía en Gramsci”. Por Miguel Duarte

I. Introducción.
La noción de hegemonía constituye un tema central en el andamiaje teórico político de uno de los autores más importantes del marxismo italiano: Antonio Gramsci. Al abordar el concepto abre el debate en torno a distintas interpretaciones teórico – prácticas que son reveladoras de la trascendencia de un paradigma que a pesar de los cambios en el mundo, respecto de su tiempo, mantiene vigencia como marco teórico y práctico en el abordaje de la política. El estudio de la obra de Gramsci constituye para muchos intelectuales un acercamiento al pensamiento de un clásico toda vez que ha sabido interpretar el mundo de su propio tiempo y sus teorías sirven para comprender la realidad incluso de nuestro tiempo. Entonces nos parece relevante la tarea de aproximarnos al pensamiento Gramsciano con el propósito de aportar a la construcción de modelos alternativos a los que se imponen en la fase globalizada del capitalismo tal como se presenta en nuestra realidad. A efectos de lograr claridad proponemos indagar sobre el significado del término hegemonía; en segundo lugar, vamos a abordar el concepto desarrollado por Gramsci; luego realizamos algunas reflexiones sobre la vigencia de la hegemonía gramsciana en la actualidad. Las palabras finales están orientadas por inferencias e interrogantes que motivan análisis posteriores enmarcados en el corpus teórico – práctico que nos brinda el autor.
II. Acerca del significado del término Hegemonía.
Si indagamos sobre los sinónimos que posee la palabra hegemonía nos encontraremos, entre otros, con los siguientes términos: supremacía, predominio, superioridad, preponderancia, preeminencia, dominación, ascendencia, dominio. Ahora bien, si pretendemos conocer la procedencia del término, encontraremos que la palabra hegemonía es de orígen griego y significa ‘dirección suprema’, se recurría a su uso para indicar “el poder absoluto conferido a los jefes de los ejércitos, llamados justamente egemoni, o sea guías”1. Luciano Gruppi2 explica que la raíz de la palabra hegemonía se encuentra en la palabra griega eghesthai, cuyo significado es “conducir”, “ser guía”, “ser jefe”; ó también, sostiene que resulta probable su procedencia del verbo eghemoneno cuyo significado es “guiar”, “preceder”, “conducir” del cual deriva “estar al frente”, “comandar”·, “gobernar”. En un mismo sentido para Federico Polleri3 una definición tradicional “refiere a la dirección política o dominación especialmente en las relaciones entre los Estados”; mientras que para Belligni4 indica una “capacidad de dirección intelectual y moral”. Sobre su significado en la Grecia antigua Luciano Gruppi destaca que por “eghemonia el antiguo griego entendía la dirección suprema del ejército”5, se trataba entonces de un término utilizado estrictamente en el lenguaje militar. Los griegos usaban el término Egemone cuando se referían al conductor, ó guía, ó también al que comandaba el ejército6. Respecto a la función dirigente que se desprende del término hegemonía, siguiendo a Gruppi, decimos que “En el tiempo de la guerra del Peloponeso, se habló de la ciudad hegemónica, a propósito de la ciudad que dirigía la alianza de las ciudades griegas en lucha entre sí”7. El concepto de hegemonía también fue utilizado desde finales del siglo XIX por el movimiento comunista internacional y hacía referencia a la lucha revolucionaria estratégica iniciada por el movimiento obrero que necesitaba sumar a los campesinos y otros estratos sociales subalternos8. En “Las antinomias de Antonio Gramsci”, Perry Anderson9 pone en evidencia que el término hegemonía fue usado con anterioridad
“El término gegemoniya (hegemonía) fue una de las consignas políticas más cruciales en el movimiento socialdemócrata ruso a partir de finales de 1890 y hasta 1917. La idea que codificaba empezó a aparecer por primera vez en los escritos de Plejánov en 1883-84, donde instaba a la necesidad imperativa de que la clase obrera rusa declarara una guerra política en contra del zarismo y no meramente una guerra económica contra sus patronos”
Por su parte Lenin ya había empleado el concepto refiriéndose a la cuestión más estrictamente política que se orientaba en el sentido de la ‘alianza de clases’10 En cuanto al uso del término hegemonía realizado por Gramsci refiere a “una expresión de la dominación, pero desde un ‘complejo entrecruzamiento de fuerzas políticas, sociales y culturales”11, que se diferencia del dominio en tanto en cuanto este se expresa “en formas directamente políticas y, en tiempos de crisis, coercitivas”12. Así vemos que un rasgo característico del concepto de hegemonía en Gramsci es su amplitud dado que se presenta “como algo que opera no sólo sobre la estructura económica y la organización política de la sociedad, sino además, específicamente, sobre el modo de pensar, sobre las orientaciones teóricas, y hasta sobre el modo de conocer”13.

Citas:
1 Belligni, Silvano (1995: 747).
2 Gruppi, Luciano (1978).
3 Polleri, Federico (2003).
4 Belligni, Silvano (1995: 747).
5 Luciano Gruppi (1978).
6 Luciano Gruppi (1978).
7 Luciano Gruppi (1978).
8 Anderson (1977) y Loyola Díaz y Martínez Assad (1985), citados en Thwaites Rey (1994).
9 Anderson, Perry (1977)
10 Thwaites Rey (1994)
11 Polleri, Federico (2003)
12 Polleri, Federico (2003)
13 Gruppi, Luciano (1978)


Fuente: DUARTE, Miguel Angel (2006): “Acerca del concepto de Hegemonía en Gramsci”. Mar del Plata, Ponencia en las VI Jornadas Nacionales de Filosofía y Ciencia Política, Facultad de Derecho - Depto. de Cs. Políticas y Sociales, 15 al 18 de noviembre.

2.3.13

Partidos, elecciones y comunicación política.

V. Partidos, elecciones y comunicación política.
 
Nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de una utopía contraria, una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otro hasta la forma de morir, donde de verdad sea posible el amor y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan, por fin y para siempre, una nueva oportunidad”.
Cien años de soledad
Gabriel García Márquez

Constituye un error -muy extendido- ver la política parcialmente, sin conexiones. En la confusión de los tiempos políticos actuales resulta difícil establecer linealmente los parámetros que llevan a la formación de una clase dirigente representativa, con capacidad para resolver conflictos en sociedades cada vez más complejas, enérgica en la defensa de los intereses nacionales y digna de confianza. Se necesita claridad para impulsar los cambios ya que estos no deben fundamentarse en el rechazo a la política sino en imprimirle el sentido ético que la define como actividad humana. Para profundizar una política democrática, más inclusiva, que penetre los espacios públicos y promueva el bienestar general, hace falta producir cambios desde la educación ciudadana.

En ese sentido los procesos electorales constituyen un momento muy fértil para impulsar el debate y profundizar la cultura democrática participativa, aunque esto no siempre se vea reflejado en los resultados de las elecciones.

En una democracia consolidada y madura el proceso electoral supone la presentación de plataformas de gobierno elaboradas con la participación ciudadana en el seno de los partidos y luego, el análisis minucioso de las propuestas por el conjunto de la sociedad.

Asimismo, los ciudadanos antes de elegir representantes deben evaluar las gestiones de gobierno; el desempeño de los principales partidos de oposición en su rol de control y también los procesos alternativos gestados por los partidos más chicos ó que actúan en las periferias del poder.

Sin embargo eso no ocurre y proliferan los llamados de atención sobre la deformación del sistema democrático, tal es el propósito del párrafo que sigue:

“Una de las grandes paradojas actuales es que, aunque la democracia electoral progresó en términos globales, el ejercicio real de la soberanía popular nunca fue tan ultrajado. Para algunos de sus promotores, la democracia electoral sólo tiene sentido si preserva los intereses socioeconómicos de los grupos dominantes en el marco de alternancias políticas vaciadas de toda idea de transformación social y económica. Esta es la razón por la que frecuentemente se amenaza o se sofoca toda lucha que aspire a un orden político, económico y social diferente, opuesto a una democracia mutilada” (ACHCAR y otros, 2003: 71).

Las expectativas populares ante la democracia naciente en la década del ´80 incluían la ilusión de participar de manera efectiva en la vida política y las campañas electorales constituían momentos apropiados para ocupar en plenitud los espacios públicos (salida de fábricas, plazas, actos callejeros espontáneos, contacto personal entre el pueblo y sus dirigentes en visitas casa por casa, en clubes deportivos, organizaciones vecinales, cámaras empresarias, etc.) discutiendo ideas, presentando propuestas, y expandiendo de manera admirable la “mística” militante.

Pero a medida que avanzó la década de los ´90 las campañas fueron adquiriendo mayor complejidad y especialización, así la videopolítica se convirtió en el marco excluyente de toda presentación de candidatos, generando fuertes transformaciones políticas tanto en cuanto “(…) crea la ilusión de la inmediatez [y] transforma la democracia representativa en democracia de opinión” (SARLO, 1995).

Ello ocurrió en un marco de creciente deterioro de las capas medias y bajas que se alejan de la corriente principal de la sociedad hasta ser excluidos de la misma y sin posibilidades de reinserción.

Con el impulso de la globalización, promotora de la libre competencia, como marco de referencia ¿qué implicancias tiene para los ciudadanos el desarrollo de una democracia de opinión?

La cuestión se explica a través de la relación entre medios de comunicación, política y ciudadanos. En relación a los medios de comunicación, Guinsburg (2001: 28) explica:

“Las bondades de la libre competencia se muestran distorsionadas. La experiencia de (más de una década) de globalización demuestra que dicha competencia, feroz en un principio, culmina en acuerdos, alianzas y fusiones que propenden al monopolio y al oligopolio, al apoderamiento de todo un circuito que se inicia en la propiedad de la tecnología, continúa con la producción, sigue con la acumulación de medios y factores de comercialización y registra una directa incidencia en las tendencias comunicacionales a la manipulación de la opinión y banalización y degradación de pautas culturales. No es de extrañar, entonces, que los ‘globalizados’ confundan su propia identidad, empobrezcan su idioma cotidiano, diluyan sus legítimos focos de interés y resignen su escala de valores”.

Al tiempo que los medios de comunicación acrecientan su poder en la construcción de significados, los comunicadores asumen un rol preponderante de mediación y representación de intereses diversos y también contradictorios.

En tal sentido, es común observar que mientras las pautas publicitarias anuncian los beneficios que dejan al país, por ejemplo, empresas de servicios telefónicos, se debate “con presunta responsabilidad” en un mismo programa -dedicado a temas políticos y de interés general- sobre la defensa de los derechos de los consumidores y las virtuales violaciones de las relaciones contractuales por parte de las empresas que quebrantan la buena fe de sus usuarios causándoles constantes perjuicios. Luego vendrá el espacio dedicado a dirigentes políticos que debaten con vehemencia sobre los atributos de la democracia poniendo énfasis en la defensa de los derechos políticos y sociales y la proyección del desarrollo nacional. Todo puede ocurrir en el transcurso de 15 o 20 minutos en que los telespectadores, confundidos, esperan como respuesta la solución a los problemas sociales más sentidos: mejorar la calidad en las prestaciones públicas de salud y educación, achicar genuinamente los altos índices de desempleo y terminar con la inseguridad.

Situaciones similares se viven a diario porque han operado fuertes transformaciones en los escenarios políticos que pasan de las calles y plazas a los estudios de televisión. Beatriz Sarlo (1995: 74) explica el fenómeno de la siguiente manera:

“La videopolítica define un nuevo tipo de acontecimiento público especialmente creado para integrarse en su continuum. La televisión no se limita a registrar aquello que la política le muestra siguiendo sus propias regulaciones. Por el contrario, de manera cada vez más evidente, la política monta el acontecimiento para que éste se registre en la televisión, hasta el punto en que muchos acontecimientos políticos son producidos sólo para ocupar un lugar en la videoesfera”.

Cabe afirmar entonces que la participación ciudadana se ve impedida por un lado, debido a las malas prácticas partidarias: el internismo, la confusión ideológica, la pérdida de sus funciones integradoras y orientadoras, y por otro, debido a las exigencias que impone la televisión respecto a la imagen de los candidatos y a la promoción de discursos neutrales ó híbridos en contenidos alternativos, de tal modo que el diseño de la competencia electoral divorcia al pueblo de los representantes. Ambas tendencias concurren a una marcada personalización de la política que –entre otras consecuencias- debilita las organizaciones partidarias.

El internismo se manifiesta en las constantes peleas por territorios, cargos o posicionamientos que conducen a la deslegitimación de las organizaciones políticas partidarias toda vez que la faz arquitectónica –creadora, de construcción, de diseño institucional y estrategias de futuro- sucumbe ante el predominio de la faz agonal –de permanente lucha por el poder.

Por otra parte, el marketing político sugiere que en el diseño de estrategias de posicionamiento y captación de electores se recurra a un conjunto de herramientas manejadas por especialistas: encuestas y sondeos de opinión, campañas publicitarias, cambios de imagen, elaboración de discursos, organización de eventos; con el propósito de brindar mayor previsibilidad a la política.

Tal previsibilidad es ajena a la política, más aún si ésta es democrática, lo que implicaría participación popular, debate, disensos y consensos permanentes. En efecto, Martín Plot (2003: 19) lo explica utilizando la noción de kitsch político cuando dice:

“La política democrática, al igual que el arte, siempre tuvo que aceptar, de modo más o menos explícito, la permanente presencia de una incertidumbre que es irreductible. Lo que ocurre con la política contemporánea es que la visibilidad constante que acecha a las acciones públicas –que surge de la omnipresencia actual de la televisión y otros medios de comunicación- junto con la generalización, tanto en la Argentina y los Estados Unidos como en muchas otras naciones del mundo, de la aceptación de las reglas de juego democráticas como el único modo legítimo de resolver conflictos, ha cambiado radicalmente las condiciones de la política. Esto ha hecho que los actores políticos se hayan abocado desesperadamente a tratar de encontrar nuevos modos de evitar ‘sorpresas’, autolimitando sus acciones (…)”.

Es evidente que con el predominio de la televisión como medio de acceso a la mayor cantidad de potenciales electores, aumenta considerablemente el costo de las campañas que sirven más para confundir sobre los proyectos prioritarios antes que a transparentar sobre quienes los encarnan.

Fuente: DUARTE, Miguel Angel (2008): "Claves para el fortalecimiento de los partidos políticos".  En FERNANDEZ SUAREZ, Edgar G. -comp- (2008): Reforma Politica, comunicacion y participacion ciudadana. Reflexiones para el debate. Córdoba, Ediciones Esmeralda. ISBN: 978-987-24230-0-1.

1.3.13

Notas sobre el sistema político argentino

VII. Argentina: “Del éxtasis a la agonía”.
La Bersuit en su popular canción “La argentinidad al palo” además de destacar que la Argentina tiene “las minas más lindas del mundo...” dice también “Del éxtasis (28) a la agonía (29) / oscila nuestro historial / podemos ser lo mejor, o también lo peor, / con la misma facilidad (...)”. Esta canción caracteriza con suficiente claridad a los argentinos y los fluctuantes cambios de humor -entre lo que se conserva y lo que cambia o muta-, que se ven reflejados en el deporte, la cultura, y también en relación a la política.
Durante los últimos 28 años de vida democrática se han observado los movimientos pendulares de la clase dirigente con actitudes complacientes por parte de la ciudadanía a la hora de emitir los sufragios. Algunos ejemplos sirven para comprobar lo dicho:
1. La terminología acuñada para caracterizar -irónica y despectivamente- a representantes públicos de bajas cualidades éticas y a instituciones como las Legislaturas y el Congreso de la Nación, como son entre otros: “mano de yeso”, “banelquización”, “borocotización”, “transfuguismo”, y el infaltable “diputrucho” que sin legitimidad alguna suplantó a un Diputado de la Nación ausente en una sesión de la Cámara baja.
2. En relación al voto también encontramos un interesante glosario: “voto escondido”, “voto cuota”, “voto en cadena”, “voto cliente”, “voto bronca”, forman parte del mismo. Incluso ante la implementación del Sistema de Boleta Unica en elecciones municipales se recurrió a la práctica nociva de sacar fotos con celulares para tomar la imagen en el momento en que cada sufragante emite su voto y con ese comprobante recibir la “paga”; luego del escrutinio con los resultados oficiales publicados, quedó reforzada la sensación de desencanto en un terreno político abonado por experiencias de nula o muy baja calidad ciudadana y democrática. Pero vale decir que a partir de esa experiencia se tomaron recaudos suficientes en las elecciones que siguieron y no han habido nuevas denuncias sobre prácticas similares.
Con voluntad política por parte de los gobiernos responsables de conducir los procesos electorales con transparencia se logran superar todas las disfunciones del sistema electoral y las prácticas nocivas de la vida democrática.
Si bien lo dicho muestra algunas características de las prácticas político electorales en Argentina, cabe preguntarnos ¿cuáles son las fortalezas y debilidades del sistema político argentino? En primer lugar, siguiendo a Portantiero, entendemos por sistema político
"un conjunto de instituciones y procesos políticos, gubernamentales y no gubernamentales, desempeñados por actores sociales constituidos como tales y dotados de una cierta capacidad de poder. (...) Todo sistema político incluye interacciones entre gobernantes y gobernados en el interior de una cultura política determinada, (...) es el lugar donde operan las mediaciones entre lo que llamamos la sociedad civil, como distribución de poderes posicionales, indirectos entre los grupos (...) y lo que llamamos sociedad o Estado político, como sede donde la coacción es institucionalizada y el poder se transforma en autoridad" (30).
El sistema político argentino, a modo de enlace o como cauce de comunicación entre sociedad civil y Estado, revela en su seno dos mediaciones que se han manifestado como tendencias contradictorias como son: la que expresan los partidos políticos, y las que se exteriorizan desde los intereses corporativos.
La tendencia corporativista históricamente ha sido muy fuerte en la Argentina y ha tenido resultados muy eficaces en la definición de políticas públicas y en materia de políticas de Estado; mientras que los partidos políticos y el sistema de partidos aun con fortalezas en tiempos democráticos fue sumergido incluso con prohibiciones durante las dictaduras militares.
En la actualidad el sistema político argentino reúne fortalezas y debilidades, a saber:

FORTALEZAS
DEBILIDADES
1, ESTABILIDAD INSTITUCIONAL.
2. CONSTITUCIÓN Y MARCO JURÍDICO.
3. PARTIDOS POLÍTICOS NACIONALES.
4. GOBIERNO NACIONAL FUERTE CON ALTA LEGITIMIDAD.


1. CLIENTELISMO POLÍTICO.
2. INOBSERVANCIA DE NORMAS.
3. OPACIDAD DEL SISTEMA DE PARTIDOS.
4. OPOSICIONES DESARTICULADAS Y DÉBILES.
5. PARTIDOS POLÍTICOS DÉBILES.

Fuente: DUARTE; Miguel Angel -comp- (2012): Más allá de las urnas. Políticas públicas de integración social en el siglo 21. Editorial Académica Española, ISBN 978-3-659-05099-2.

26.2.13

Entrevistas 2.15 y un lema de cierre

Ayer, conversando con mi amigo Pablo Riberi -entre otros temas- sobre el uso de las redes sociales, me presentó el blog 'Saber derecho. Algo sobre teorías y prácticas del derecho' de Gustavo Arballo.
Me gustó puntualmente el Cuestionario16 con el que también Pablo fue entrevistado. Dicho cuestionario es tomado del famoso "Cuestionario Proust", y como comenta Arballo en su blog: "... resulta una versión para juristas. O sea, más parroquialista, más corta. La idea es trabajar sobre 16 consignas que indagan sobre aspectos biográficos y de opinión, y repetir, exactamente las mismas preguntas, a diferentes hombres y mujeres de derecho".
Obviamente, decidí copiar la iniciativa adaptada a mi blog y a temas de ciencia política. 

Proust y el Cuestionario.
Tiempo atrás he publicado en mi página de facebook El Cuestionario de Marcel Proust (1871-1922), quien fuera un escritor francés, autor de En busca del tiempo perdido.
El cuestionario:
"1. ¿El principal rasgo de mi carácter?
2. ¿La cualidad que deseo en un hombre?
3. ¿La cualidad que prefiero en una mujer?
4. ¿Lo que más aprecio en mis amigos?
5. ¿Mi principal defecto?
6. ¿Mi ocupación preferida?
7. ¿Mi sueño de dicha?
8. ¿Cuál sería mi mayor desgracia?
9. ¿Qué desearía ser?
10. ¿Dónde desearía vivir?
11. ¿El color que prefiero?
12. ¿La flor que prefiero?
13. ¿El pájaro que prefiero?
14. ¿Mis autores preferidos en prosa?
15. ¿Mis poetas preferidos?
16. ¿Mis héroes de ficción?
17. ¿Mis heroínas de ficción?
18. ¿Mis compositores preferidos?
19. ¿Mis pintores predilectos?
20. ¿Mis héroes de la vida real?
21. ¿Mis heroínas históricas?
22. ¿Mis nombres favoritos?
23. ¿Qué detesto más que nada?
24. ¿Qué personajes históricos desprecio más?
25. ¿Qué hecho militar admiro más?
26. ¿Qué reforma aprecio más?
27. ¿Qué dones naturales quisiera tener?
28. ¿Cómo me gustaría morir?
29. ¿Estado presente de mi espíritu?
30. ¿Hechos que me inspiran más indulgencia?
31. ¿Mi lema?"


Entrevistas 2.15 y un lema de cierre.
Mi propuesta se denomina Entrevistas 2.15 y un lema de cierre. Me propongo publicar semestralmente dos entrevistas entrelazadas. 

24.2.13

Neoliberalismo y Consenso de Washington

Algunos dirigentes de la oposición en Argentina actual, sostienen que las ideologías, o los parámetros derecha - izquierda, no deben tener relevancia en pos de detener las medidas populistas del gobierno nacional. No comparto tal perspectiva y creo que es importante recordar algunas líneas que he escrito en un libro publicado en 2004 por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba.

El Neoliberalismo y los imperativos del Mercado.

"Para indagar sobre el surgimiento del neoliberalismo podemos encontrar sus orígenes en la segunda postguerra mundial como una reacción contraria al Estado de Bienestar, tanto desde el punto de vista teórico como político.
En 1944 Friederich Auguste von Hayek escribe “Camino de Servidumbre” en cuyo texto destaca el ataque a cualquier limitación de los mecanismos del Mercado por parte del Estado y, por otra parte, al Laborismo inglés en vísperas de las elecciones generales de 1945 en Inglaterra. (13) Luego, en 1947, en Mont Pélerin Suiza, Hayek convoca a los adversarios del Estado de Bienestar europeo y a los enemigos del New Deal y fundan la Mont Pelerin Society, foro intelectual y político de difusión del liberalismo en el ámbito internacional, junto a von Mises y Frank H. Knight entre otros. (14) El propósito de esa sociedad era combatir el Keynesianismo y el Solidarismo e ir preparando las bases de un capitalismo duro y libre de reglas, para ellos la desigualdad era un valor positivo.
Frente a la caída del modelo económico en 1973, los neoliberales afirman que “las raíces de la crisis estaban localizadas en el poder excesivo y nefasto de los sindicatos y, de manera más general, del movimiento obrero, que había socavado las bases de la acumulación privada con sus presiones reivindicativas sobre los salarios y con su presión parasitaria para que el Estado aumentase cada vez los gastos sociales”. (15)
Desde el neoliberalismo sostenían un Estado con la fortaleza y la capacidad de quebrar el poder de los sindicatos y, en el control del dinero, limitar los gastos sociales y las intervenciones económicas. La meta principal de cualquier gobierno debería ser la estabilidad monetaria, así consideraban necesaria la disciplina presupuestaria, la contención del gasto social, restauración de una tasa natural de desempleo, y reformas fiscales para incentivar a los agentes económicos.
Cabe destacar que para el Doctor en Derecho y Ciencia Política de la Universidad de Viena y Premio Nobel de Economía en 1974, Friederich von Hayek, la idea de justicia social es incoherente ya que no puede lograrse a través del Estado. Es preciso fomentar la Propiedad (la posesión de un hogar, la participación de accionistas en las empresas) como modo de garantizar la participación en el sistema de mercado. El movimiento ascendente en la escala social –la movilidad social- debe abrirse a todos aquellos que tengan voluntad de éxito y determinación de competir.
Acerca de las ideas del neoliberalismo (y tomando distancia de las mismas), en la tercera vía, Giddens anota las siguientes: - el centro que expresa con mayor nitidez las bondades de la civilización moderna es la Empresa capitalista; - la principal garantía de libertad individual y solidaridad social es un sistema de mercado competitivo; - la clave del éxito de la democracia en el contexto del estado mínimo es el individualismo económico; - el Gobierno debe tener una función sumamente restringida; - el principal objetivo del Gobierno es asegurarse de que el mecanismo que regula la producción de bienes y servicios continúe funcionando. (16)

El Consenso de Washington.

Las ideas neoliberales penetraron las dimensiones discursivas, culturales y políticas, en la más extensa amplitud del arco de partidos políticos y se ven reflejadas en las propuestas de los más diversos programas de gobierno. En este sentido, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial asumen un rol predominante condicionando políticas y ejerciendo la evaluación y el seguimiento a los procesos de construcción del “modelo” en los debilitados Estados nacionales.
Sobre finales de los años ´80 las instituciones surgidas en Bretton Woods convocaron a economistas y académicos a elaborar un documento que, luego, fue denominado “Consenso de Washington” y se convirtió en la agenda político-económica que ellas establecieron como paradigma dominante confiando en que el Consenso y el proceso globalizador aumentarían el crecimiento económico y disminuirían la pobreza y la inseguridad. El documento (17) contenía los siguientes puntos:

1) establecer una disciplina fiscal;
2) priorizar el gasto público en educación y salud;
3) llevar a cabo una reforma tributaria;
4) establecer tasas de interés positivas determinadas por el mercado;
5) lograr tipos de cambio competitivos;
6) desarrollar políticas comerciales liberales;
7) una mayor apertura a la inversión extranjera;
8) privatizar las empresas públicas;
9) llevar a cabo una profunda desregulación; y
10) garantizar la protección de la propiedad privada.

Si bien este documento no fue producto del debate de representantes de los Estados nacionales o la comunidad internacional, ha condicionado las políticas nacionales principalmente en los países de América Latina en los que se acentuaron las desigualdades socio-económicas, el desempleo y la pobreza, en un marco de corrupción estructural sin precedentes.
Las ideas y herramientas del neoliberalismo por un lado, y la globalización en cuanto proceso económico por otro, pueden considerarse estrechamente vinculados. En tanto proceso gestado en esa matriz ideológica, la globalización, también, es vista como una estrategia política del capital internacional para superar la crisis del capitalismo.
Pero no caben dudas que se trata de un proceso de transformación del espacio y tiempo que acompaña la revolución de las comunicaciones y la extensión de la tecnología informática en el marco de una profunda reorganización institucional y de redefinición del Estado que marca la tendencia a una nueva configuración del orden internacional en el siglo XXI."

Citas:
(13) Sader, Emir y Gentili, Pablo (comps.) “La trama del neoliberalismo. Mercado, crisis y exclusión social”, Clacso – Eudeba, Buenos Aires, 1999
(14) Sader, Emir y Gentili, Pablo (comps.) op. cit.
(15) Sader, Emir y Gentili, Pablo (comps.) op. cit.
(16) Giddens Anthony, op. cit. pág. 43
(17) Dallanegra Pedraza, Luis, “El Consenso de Washington de 1989”, elaboración en base al documento del Banco Mundial, en la web.

Fuente: DUARTE, Miguel A. (2004): "Neoliberalismo, transformación del Estado y Responsabilidad Social". En FERNANDEZ SUÁREZ, Edgar G. -comp.- (2004): La salida del Laberinto Neoliberal, la búsqueda de Vías políticas alternativas. Córdoba, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Córdoba y SIMA Editora. Pp. 79-93.

19.2.13

El Arte de Gobernar ...

"VI. El arte de gobernar.
Los gobiernos deben trabajar con vocación transformadora, convicciones y responsabilidad, atributos del arte de gobernar que no se visualizan de manera corriente en la actualidad. Como parte de las contradicciones y confusiones de la época actual se ha escuchado decir a gobernantes con roles principales a escala local, provincial o nacional, que no hacen política, o que sólo les importa la gestión, en síntesis tratando siempre de despegar sus protagonismos de aquello que la opinión pública observa como oscuro o hecho a espaldas de la gente. Con sus expresiones lejos de legitimar gobiernos, abonan más en contradicciones que resultan de enunciados falsos y obviamente concluyen en pronunciamientos falsos. Por ello, con el animo de aclarar el significado de gobernar, proponemos los siguientes enunciados sintéticos:

1. Gobernar es hacer política. Hacer política es imaginar y proyectar el futuro de una comunidad. La política implica el despliegue de sus faces: agonal y arquitectónica. Lo agonal se expresa en la construcción de poder, articulando acciones concretas entre el partido de gobierno, los partidos de oposición, más un amplio abanico de alianzas con fuerzas políticas, sociales, económicas y culturales que dinamizan la realidad. Lo arquitectónico se manifiesta en el proyecto político, ¿Qué queremos hacer?, ¿con quiénes lo vamos a hacer?, ¿con qué recursos contamos?, ¿Cómo avanzamos para obtener los resultados esperados? Se trata de formular y diseñar las políticas públicas prioritarias para la Ciudad, la Provincia y la Nación.

2. Gobernar es ampliar espacios de participación. El espacio público se fortalece involucrando a los vecinos en los procesos de toma de decisiones, generando mecanismos de participación para la resolución de problemas concretos. Quienes tienen la responsabilidad de gobernar deben tener la capacidad de articular intereses, demandas, y propuestas de distintos sectores de la vida en sociedad.

3. Gobernar es administrar. Administrar implica trabajar con una orientación política clara y con equipos técnicamente idóneos para llevar adelante las actividades de la organización estatal en sus diferentes ámbitos: local, provincial, regional, o nacional.

4. Gobernar es comunicar. La comunicación es clave en la actualidad. Cada Ciudad, Provincia o Región tienen una identidad y el mensaje surge de esa identidad colectiva. Hacer públicas las políticas y principalmente los problemas de la sociedad, ofrece a ciudadanas y ciudadanos los elementos necesarios para motivar a la participación y al diálogo en la búsqueda de consensos proyectivos."


Fuente: DUARTE; Miguel Angel -comp- (2012): Más allá de las urnas. Políticas públicas de integración social en el siglo 21. Editorial Académica Española, ISBN 978-3-659-05099-2.

9.2.13

Reflexiones sobre praxis política

"Reflexiones sobre praxis política y

políticas de Estado: el caso argentino".

Por Lic. Miguel Angel Duarte

“(...) acordamos con Paulo Freire que la política al igual que la educación requieren esencialmente del diálogo, y coincidimos en que una praxis es liberadora, si se expresa a través de la palabra pronunciada de manera genuina, verdadera, aquella que pone de manifiesto su capacidad tranformadora, aquella que al pronunciarse implica la denuncia de las injusticias del mundo. Por el contrario, cuando la palabra no es verdadera pierde toda capacidad de cambio, toda capacidad de transformación del mundo, y corre el riesgo de volverse una máscara utilizada para ocultar el ejercicio de la dominación por parte de los dominantes o simplemente resultar insignificante. Cabe subrrayar que el pronunciamiento de palabras de bajo contenido -en sentido discursivo- o sin sentido que suelen utilizarse en campañas publicitarias, intensas y costosas, v.gr. durante los procesos electorales, constituye una práctica corriente en sociedades que se sustentan culturalmente en el individualismo competitivo, y que llevan implícito el debilitamiento de los lazos de solidaridad y la sensación de imposibilidad de construcción de proyectos colectivos con autonomía.



IV. ¿Tiene sentido la política?

La política es esencial a la vida de los pueblos, aunque por su propio carácter variable, en la actualidad se inscriba en el rechazo de la ciudadanía o pierda su sentido. En efecto, observamos un marcado alejamiento de ciudadanas y ciudadanos de la vida política, que en alguna medida se podría asemejar a la crisis que motivara profundas reflexiones de una de las pensadoras más trascendentes del siglo XX: Hanna Arendt, quien ante los horrores que los totalitarimos y el avance en las técnicas de aniquilación causaron a la humanidad, preguntaba sobre el sentido de la política con atención a las razones para la formulación de dicho interrogante en pleno SXX:

“Nuestra pregunta actual surge de experiencias políticas muy reales: de la desgracia que la política ya ha ocasionado en nuestro siglo y de lo mucho mayor que todavía amenaza ocasionar. De aquí que nuestra pregunta suene mucho más radical, mucho más agresiva y mucho más desesperada ¿tiene, pues, la política todavía algún sentido?” (12).

La respuesta de origen es que “el sentido de la política es la libertad”. Ahora bien, las asimetrías entre países ricos y países pobres del planeta; las desigualdades sociales en el seno de las naciones; y las imposibilidades de acceder a una vida digna para gran parte de la humanidad; dan plena vigencia a la pregunta de Arendt. En relación a la profundización de las desigualdades el Primer Ministro de Noruega Kjell Magne Bondevik (13) señalaba lo siguiente:

“Aproximadamente el 23% de la población del mundo sigue viviendo en la extrema pobreza, con menos de un dólar por día; el 20% más rico de la población mundial obtiene el 83% del ingreso del mundo, y en los años noventa la desigualdad en la distribución del ingreso entre los diferentes países se hizo cada vez más pronunciada. Al mismo tiempo, los pobres corren mayor riesgo que las demás personas de padecer crisis, enfermedades y violencia. Por ejemplo, el 95% de las personas con VIH/SIDA viven en países en desarrollo. Sólo el 10% del total de los recursos mundiales dedicados a investigaciones médicas y sanitarias se destina a aliviar el 90% de la carga mundial en enfermedades. Pocas dudas caben de que los pobres, la mayor parte de los cuales son mujeres, figuran entre las principales víctimas de las recientes crisis económicas experimentadas en América Latina y otras regiones, y de que son mayoría entre las víctimas de los desastres naturales”.

Dicha descripción de la realidad nos permite sostener que la política está cargada de sentido por lo que ella deja sin resolver y también por lo que todavía puede resolver, todo ello forma parte del debate actual con miras al porvenir. Por esas razones concebimos la política con el ideal de vida buena, con una ética social que se constituye en un marco insustituible para el desarrollo humano, con la capacidad de crear condiciones favorables para que imperen la dignidad humana, la justicia, la solidaridad, la libertad y la paz.

Se trata de pensar la política en su sentido originario y promover la acción desde nuevos paradigmas que permitan superar el rechazo o la apatía actuales.

La política se identifica con el papel del Estado y el entramado de normas, instituciones, y elementos que lo constituyen, los gobiernos, las fuerzas políticas y la participación ciudadana, orientados a la resolución de problemas y conflictos públicos o que afectan a la comunidad, y que en pos de la cohesión social recurren a organizaciones o instituciones que a medida que adquieren más poder logran crear las condiciones para mejorar la vida humana en sociedad.

Sin embargo en la actualidad no es vista desde sus perspectivas más beneficiosas para el bien común, por el contrario, persiste la preocupación por la crisis de sentido que la misma experimenta. Uno de los analistas más agudos de la actualidad, Zygmunt BAUMAN (14), observa la realidad europea y dice:

"Si se desea descubrir el origen de la creciente apatía política, no es necesario buscar más allá. Esta política premia y promueve el conformismo. Y conformarse bien podría ser algo que uno puede hacer solo; entonces, ¿para qué necesitamos la política para conformarnos? ¿Por qué molestarnos si los políticos, de cualquier tendencia, no pueden prometernos nada, salvo lo mismo?".

Debido a la globalización neoliberal las fuerzas del mercado incrementaron su poder en progresión geométrica mientras que los Estados nacionales fueron cediendo poder y resultan débiles en el ejercicio de los controles a mercados que se amplían recreando viejas desigualdades y creando nuevas asimetrías entre países ricos y países pobres del planeta.



Fuente: DUARTE; Miguel Angel -comp- (2012): Más allá de las urnas. Políticas públicas de integración social en el siglo 21. Editorial Académica Española, ISBN 978-3-659-05099-2.


22.1.13

Globalización y Estados nacionales

"Debido a la globalización neoliberal las fuerzas del mercado incrementaron su poder en progreción geométrica mientras que los Estados nacionales fueron cediendo poder y resultan débiles en el ejercicio de los controles a mercados que se amplían recreando viejas desigualdades y creando nuevas asimetrías entre países ricos y países pobres del planeta.
La soberanía de los Estados nacionales está en crisis por la dominación arrolladora de las empresas transnacionales y los factores de poder dispuestos a cooperar en tal sentido que impiden todo intento de formulación de políticas de inclusión o de integración social toda vez que sus objetivos se centran en la búsqueda de beneficios a pesar del alto costo social que dejan como resultado.
En dicho contexto, la lejanía de ciudadanas y ciudadanos respecto de la política, brinda mayores posibilidades de acumulación de poder a las fuerzas del Mercado y refuerzan la sensación de impotencia colectiva para luchar por derechos que no encuentran una manifestación concreta en la realidad." Miguel Duarte *

* En DUARTE; Miguel Angel -comp- (2012): Más allá de las urnas. Políticas públicas de integración social en el siglo 21. Editorial Académica Española. ISBN 978-3-659-05099-2.

21.1.13

Gobernar es comunicar.

"Gobernar es comunicar. La comunicación es clave en la actualidad. Cada Ciudad, Provincia o Región tiene una identidad y el mensaje surge de esa identidad colectiva. Hacer públicas las políticas y principalmente los problemas de la sociedad, ofrece a ciudadanas y ciudadanos los elementos necesarios para motivar a la participación y al diálogo en la búsqueda de consensos proyectivos." Miguel Duarte *


* DUARTE; Miguel Angel -comp- (2012): Más allá de las urnas. Políticas públicas de integración social en el siglo 21. Editorial Académica Española. ISBN 978-3-659-05099-2.

Praxis

"La praxis (política, empresarial, educativa, o social) es un hacer persuasivo, un hacer convenciendo, por ello corresponde a la dimensión comunicativa que se funda en el diálogo, tanto en cuanto implica reconocimiento y respeto entre quienes constituyen el acto dialógico". Miguel Duarte *

* DUARTE; Miguel Angel -comp- (2012): Más allá de las urnas. Políticas públicas de integración social en el siglo 21. Editorial Académica Española, 20 de septiembre. ISBN 978-3-659-05099-2.

16.1.13

Pronunciar la palabra verdadera transforma el mundo

Coincido con Paulo Freire en su pronunciamiento acerca de que la palabra verdadera transforma el mundo. Así lo dice el pedagogo:
No hay palabra verdadera que no sea una unión inquebrantable entre acción y reflexión y, por ende, que no sea praxis. De ahí que decir la palabra verdadera sea transformar el mundo. La palabra inauténtica, por otro lado, con la que no se puede transformar la realidad, resulta de la dicotomía que se establece entre sus elementos constitutivos.
En tal forma que, privada la palabra de su dimensión activa, se sacrifica también, automáticamente la reflexión, transformándose en palabrerío, en mero verbalismo. Por ello alienada y alienante. Es una palabra hueca de la cual no se puede esperar la denuncia del mundo, dado que no hay denuncia verdadera sin compromiso de transformación, ni compromiso sin acción.
Si, por el contrario, se destaca o hace exclusiva la acción con el sacrificio de la reflexión, la palabra se convierte en activismo. Éste, que es acción por la acción, al minimizar la reflexión, niega también la praxis verdadera e imposibilita el diálogo. Cualquiera de estas dicotomías, al generarse en formas inauténticas de existir, genera formas inauténticas de pensar que refuerzan la matriz en que se constituyen.
La existencia, en tanto humana, no puede ser muda, silenciosa, ni tampoco nutrirse de falsas palabras sino de palabras verdaderas con las cuales los hombres transforman el mundo.
Existir, humanamente, es 'pronunciar' el mundo, es transformarlo. El mundo pronunciado, a su vez, retorna problematizado a los sujetos pronunciantes, exigiendo de ellos un nuevo pronunciamiento.
Los hombres no se hacen en el silencio, sino en la palabra, en el trabajo, en la acción, en la reflexión. Más si decir la palabra verdadera, que es trabajo, que es praxis, es transformar el mundo, decirla no es privilegio de algunos hombres, sino derechos de todos los hombres.
Precisamente por esto, nadie puede decir la palabra verdadera solo, o decirla para los otros, en un acto de prescripción con el cual quita a los demás el derecho de decirla. Decir la palabra, referida al mundo que se ha de transformar, implica un encuentro de los hombres para esta transformación.”

FREIRE, Paulo (2008): Pedagogía del oprimido. Buenos Aires, Siglo veintiuno editores, Cap. III. 3ra. Edición revisada.

El discurso de 10 minutos

A mediados de los '90 el Cr.Salvador Trebber -Profesor en la Maestría en Ciencias Sociales de la UNC- nos comentó en una clase aquella anécdota de Woodrow Wilson a quien le preguntaron cuánto demoraría en preparar un discurso de 10 minutos.
Él respondió 'dos semanas'. Luego le preguntaron por un discurso de una hora, y respondió 'una semana'. Finalmente le preguntaron ¿Y uno de dos horas? y respondió: 'Ya estoy listo'.
Es evidente que el discurso de 10 minutos es mucho más serio, requiere mayor responsabilidad, dedicación y disposición para darlo con toda pasión.

2.1.13

Feliz Año 2013 !

Exitos, crisis, oportunidades, amores o desamores, amigos, hermanos, los hijos y los viejos, lo mejor: Feliz Año 2013 !!!

24.12.12

Feliz Navidad 2012 !

Niñez y regalos, encuentros, recuerdos, emociones, abrazos, besos, familia, amigos ...
Feliz Navidad 2012 !
Miguel Duarte

9.12.12

Razonable, posible, oradores y persuasión

Selección de cuatro máximas mínimas sobre lo razonable, lo posible, los oradores y la persuasión.

"Cuando los hombres forman planes razonables, por lo general suelen cumplirse; pero cuando no forman planes razonables, ni Dios suele favorecer las decisiones humanas" Temístocles. Herodoto, VIII, 60.
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"Llamarémos fácil a aquello que podemos realizar en el menor espacio de tiempo, con escaso o ningún esfuerzo, gasto y fatiga; posible, a aquello que a pesar de exigir esfuerzo, gasto, fatiga, tiempo, puede hacerse con éxito". Cicerón. Invención II, 56, 169.
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"Los oradores buenos y sabios logran que las ciudades crean justo lo que es beneficioso". Platón: Teeteto 167c.
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"El que persuade tienen que demostrar que las cosas que él exhorta a hacer son justas, legales, convenientes, nobles, gratas y fáciles de hacer. El que disuade ha de oponerse a ello por medio de lo contrario, es decir que no es justo, etc. (...) Todo hecho participa de ambas perspectivas, de modo que a nadie que sostenga cualquiera de los dos planteamientos le faltará qué decir". Retórica a Alejandro 1421b,3-5.
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8.12.12

¿Cómo nos preparamos para la gestión pública, la profesión, los estudios superiores ...

¿Cómo nos preparamos para la gestión pública, la profesión, los estudios superiores, la vida deportiva, etc? Destaco una breve selección de reflexiones realizadas por Garry Kasparov sobre la puesta a prueba de nuestros recursos una vez llegados a la edad adulta; la capacidad para el esfuerzo como un don natural; y la importancia de las evaluaciones en la toma de decisiones.

“(...) todos podemos contribuir muchísimo a crear nuestra propia fortuna, e intentar adecuar nuestras cualidades a nuestra profesión. El problema es que cuando llegamos a la edad adulta, raramente ponemos a prueba nuestros recursos, y sin esa comprobación es imposible descubrir nuestras cualidades. Si no hemos tenido dicha oportunidad en la infancia, podemos tenerla en la madurez. Podemos buscar fórmulas para experimentar y comprobar dónde está el límite de nuestras capacidades en diferentes áreas”. ("Talento" p.91)
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"¿Por qué la capacidad para el esfuerzo no se considera un don natural? (...) no es precisamente un cumplido decirle a alguien 'que ha hecho más con menos', aunque pretenda serlo. Si un futbolista de baja estatura y no demasiado rápido se entrena más que nadie y se convierte en un jugador de calidad superior, ¿ha superado un déficit de talento o simplemente ha explotado su dosis de talento de otro tipo? Es cierto que los mayores logros  los consiguen quienes suman la capacidad de esfuerzo a otras habilidades naturales. Siguiendo en el terreno de los deportes, Michael Jordan (...) era famoso por su condición atlética y por sus extraordinarias canastas. Pero también era el primero en llegar a los entrenamientos y el último en marcharse. Cuando entrevistaban a los compañeros de equipo y a los preparadores de Jordan, todos hablaban de su rigurosa disciplina, no de su habilidad para saltar". ("Preparación" pp.106-107)
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“Las evaluaciones se han convertido en resultados que deben conducirnos a decidir. Tras haber preparado, planeado, analizado, calculado y evaluado, hemos de escoger el rumbo de la acción” (“El proceso de toma de decisiones” p.203)
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KASPAROV, Garry (2007):  Cómo la Vida imita al Ajedrez. Buenos Aires, Debate, ISBN 978-987-1117-44-4.

Encuadrando la cuestión

Para encuadrar las discusiones tal como se nos pueden presentar, resulta muy esclarecedor el pronunciamiento de Cicerón, quien dijo:

"Todo lo que se discute se reduce a tres cuestiones: Si existe la cosa, qué es la cosa y cómo es la cosa".

Un buen ejemplo por la actualidad de la cuestión puede ser el siguiente:

1) Si existe la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.
2) En qué consiste y qué alcance le corresponde.
3) Si la misma nos parece bien o mal, ajustada a derecho o no, democrática o no ... etc.

Colateralmente vale observar y preguntar si los grupos de poder -políticos o económicos- en la Argentina ¿ plantean las cuestiones en dichos términos o más bien se encargan de desarrollar estrategias de aniquilamiento de toda autoridad del "otro" como pronunciante de argumentos y posiciones diferentes ?

3.12.12

"El Arte de la Guerra", de Sun Tzu

"El Arte de la Guerra", de Sun Tzu
C A P I T U L O I. Sobre la evaluación.
                                  "Sun Tzu dice: la guerra es de vital importancia para el Estado; es el dominio de la vida o de la muerte, el camino hacia la supervivencia o la pérdida del Imperio: es forzoso manejarla bien. No reflexionar seriamente sobre todo lo que le concierne es dar prueba de una culpable indiferencia en lo que respecta a la conservación o pérdida de lo que nos es mas querido; y ello no debe ocurrir entre nosotros.
Hay que valorarla en términos de cinco factores fundamentales, y hacer comparaciones entre diversas condiciones de los bandos rivales, con vistas a determinar el resultado de la
guerra. El primero de estos factores es la doctrina; el segundo, el tiempo; el tercero, el terreno; el cuarto, el mando; y el quinto, la disciplina. 
La doctrina significa aquello que hace que el pueblo esté en armonía con su gobernante, de modo que le siga donde sea, sin temer por sus vidas ni a correr cualquier peligro. El tiempo significa el Ying y el Yang, la noche y el día, el frío y el calor, días despejados o lluviosos, y el cambio de las estaciones. El terreno implica las distancias, y hace referencia a dónde es fácil o difícil desplazarse, y si es campo abierto o lugares estrechos, y esto influencia las posibilidades de supervivencia. El mando ha de tener como cualidades: sabiduría, sinceridad, benevolencia, coraje y disciplina. Por último, la disciplina ha de ser comprendida como la organización del ejército, las graduaciones y rangos entre los oficiales, la regulación de las rutas de suministros, y la provisión de material militar al ejército. Estos cinco factores fundamentales han de ser conocidos por cada general. Aquel que los domina, vence; aquel que no, sale derrotado. Por lo tanto, al trazar los planes, han de compararse los siguiente siet e factores, valorando cada uno con el mayor cuidado:
¿Qué dirigente es más sabio y capaz? ¿Qué comandante posee el mayor talento? ¿Qué ejército obtiene ventajas de la naturaleza y el terreno? ¿En qué ejército se observan mejor las regulaciones y las instrucciones? ¿Qué tropas son más fuertes? ¿Qué ejército tiene oficiales y tropas mejor entrenadas? ¿Qué ejército administra recompensas y castigos de forma más justa? Mediante el estudio de estos siete factores, seré capaz de adivinar cual de los dos bandos saldrá victorioso y cual será derrotado.
(...)
Con una evaluación cuidadosa, uno puede vencer; sin ella, no puede. Muchas menos oportunidades de victoria tendrá aquel que no realiza cálculos en absoluto".-